Por Tomás Bence | Zona Mixta
En el entretiempo del partido de Fútbol Americano entre San Diego y Denver, Phil Mickelson tuvo la oportunidad de donar un millón de dólares con un tiro, pero quedó muy lejos.
Mickelson tenía un tiro accesible para lo que acostumbra a hacer todas las semanas. Debía dejar la pelota a cinco metros del hoyo, pero acostumbrado al silencio de las canchas de golf, los gritos en el estadio le jugaron en contra. La pelota quedó lejos y se retiró abucheado y silbado por todo el público.
Sin embargo, no se fue con las manos vacías. Con su tiro, al menos, Mickelson logró una donación de 50 mil dólares.
