ACTIVIDAD DE TUS AMIGOS

    Elizondo

    Clausura fecha 15° y NB fecha 34°: de Menor a Mayor

    Tras el polémico arbitraje del viernes por la noche en Tigre-Newell's, el rendimiento arbitral tanto en la Primera A como en la Primera B Nacional fue creciendo de menor a mayor, y cerró con una jornada sin colosales inconvenientes. En una nueva fecha sobre la recta final, las designaciones se repartieron entre los experimentados y los jóvenes, grandes pruebas de fuego para estos últimos a escasas semanas de terminar los torneos.

    Entre las muy buenas actuaciones del mix de nombramientos, se destacan: la de Germán Delfino (Unión-San Lorenzo), Patricio Loustau (Atl. de Rafaela-Colón) y los asistentes de Saúl Laverni: Gustavo Lechner y Roberto Reta (Olimpo-Independiente). También cabe resaltar la eficiente labor de Fernando Rapallini (Central-Atl. Tucumán) y la correcta actuación de Alejandro Toia (Instituto-Alte. Brown). Integra este podio y cierra el fin de semana, la buena actuación de Pablo Lunati en el clásico Racing-Boca.
    Los dos errores más groseros y llamativos ocurrieron en los estadios de Tigre y de River. Repasemos:

    Tigre-Newell's: Un error inexplicable

    Me resulta difícil entender la no expulsión de Diego Castaño, más conociendo bien a Mauro Vigliano. Me cuesta explicar por qué no ha tenido la respuesta correcta de una tan clara acción para todos los que estaban en el campo de juego.  ¿Por qué actuó con tanta desconcentración?
    Transcurriendo los 22m de juego, Castaño le aplicó un puntapié a un adversario de manera temeraria; rápidamente se juntaron varios jugadores y Castaño,  en la pelea por la posesión del balón, golpeó con su brazo el rostro de un adversario. Fue llamativa la pasividad que mostró Mauro Vigliano para resolver esa situación con solamente, una amarilla en el aire. Se vislumbró desde ese momento, que la táctica que el árbitro trataba de emplear pasaba por ser más elástico, en un partido altamente crucial tanto por la punta como por el descenso.
    Creo que ante una falta tan evidente y con varios jugadores cerca, el referee debió actuar rápidamente, expulsando al jugador, mostrando una actitud preventiva,  anticipándose para evitar males mayores.
    Increíblemente, ocho minutos después, Castaño en pos de disputar el balón con un adversario,  se arrojó con su pierna izquierda hacia adelante con un uso excesivo de la fuerza, imposible de obviar. Consecuentemente, el contrincante quedó tirado en el piso. Resultó inexplicable el no haber expulsado a Castaño en esta nueva violenta acción.
    En todos los partidos, el árbitro debe centrarse en dirigir de acuerdo a lo que emanan las reglas, con una gran cuota de actitud proactiva, acompañada del estilo personal. Y es en estos partidos definitorios donde más hay que demostrar toda la capacidad profesional que llevaron al árbitro a ser designado para el mismo.
    A menudo solemos caer en una maldita trampa: renunciar a uno mismo. A lo largo de este campeonato, Vigliano tuvo un buen rendimiento arbitral y venía pidiendo pista para tener un examen de mayor exigencia. Pues éste era el partido. La presión era fuerte y mucha,  y era hora de demostrar que estaba para conducir este tipo de partidos.

    River- Guillermo Brown: ¿hubo Mano?
    A los 92m de juego, instantes después del empate de Guillermo Brown de Madryn (GBM), el árbitro Alejandro Castro obvió sancionar un claro penal a favor de River, por mano intencional y deliberada de Fernando G. Stang.

    De Menor a Mayor

    Tras el polémico arbitraje del viernes por la noche en Tigre-Newell's, el rendimiento arbitral tanto en la Primera A como en la Primera B Nacional fue creciendo de menor a mayor, y cerró con una jornada sin colosales inconvenientes. En una nueva fecha sobre la recta final, las designaciones se repartieron entre los experimentados y los jóvenes, grandes pruebas de fuego para estos últimos a escasas semanas de terminar los torneos.

    Entre las muy buenas actuaciones del mix de nombramientos, se destacan: la de Germán Delfino (Unión-San Lorenzo), Patricio Loustau (Atl. de Rafaela-Colón) y los asistentes de Saúl Laverni: Gustavo Lechner y Roberto Reta (Olimpo-Independiente). También cabe resaltar la eficiente labor de Fernando Rapallini (Central-Atl. Tucumán) y la correcta actuación de Alejandro Toia (Instituto-Alte. Brown). Integra este podio y cierra el fin de semana, la buena actuación de Pablo Lunati en el clásico Racing-Boca.

    Los dos errores más groseros y llamativos ocurrieron en los estadios de Tigre y de River. Repasemos:

    Tigre-Newell's: Un error inexplicable

    Me resulta difícil entender la no expulsión de Diego Castaño, más conociendo bien a Mauro Vigliano. Me cuesta explicar por qué no ha tenido la respuesta correcta de una tan clara acción para todos los que estaban en el campo de juego. ¿Por qué actuó con tanta desconcentración?

    Transcurriendo los 22m de juego, Castaño le aplicó un puntapié a un adversario de manera temeraria; rápidamente se juntaron varios jugadores y Castaño, en la pelea por la posesión del balón, golpeó con su brazo el rostro de un adversario. Fue llamativa la pasividad que mostró Mauro Vigliano para resolver esa situación con solamente, una amarilla en el aire. Se vislumbró desde ese momento, que la táctica que el árbitro trataba de emplear pasaba por ser más elástico, en un partido altamente crucial tanto por la punta como por el descenso.

    Creo que ante una falta tan evidente y con varios jugadores cerca, el referee debió actuar rápidamente, expulsando al jugador, mostrando una actitud preventiva, anticipándose para evitar males mayores.

    Increíblemente, ocho minutos después, Castaño en pos de disputar el balón con un adversario, se arrojó con su pierna izquierda hacia adelante con un uso excesivo de la fuerza, imposible de obviar. Consecuentemente, el contrincante quedó tirado en el piso. Resultó inexplicable el no haber expulsado a Castaño en esta nueva violenta acción.

    En todos los partidos, el árbitro debe centrarse en dirigir de acuerdo a lo que emanan las reglas, con una gran cuota de actitud proactiva, acompañada del estilo personal. Y es en estos partidos definitorios donde más hay que demostrar toda la capacidad profesional que llevaron al árbitro a ser designado para el mismo.

    A menudo solemos caer en una maldita trampa: renunciar a uno mismo. A lo largo de este campeonato, Vigliano tuvo un buen rendimiento arbitral y venía pidiendo pista para tener un examen de mayor exigencia. Pues éste era el partido. La presión era fuerte y mucha, y era hora de demostrar que estaba para conducir este tipo de partidos.

    River- Guillermo Brown: ¿Hubo Mano?

    A los 92m de juego, instantes después del empate de Guillermo Brown de Madryn (GBM), el árbitro Alejandro Castro obvió sancionar un claro penal a favor de River, por mano intencional y deliberada de Fernando G. Stang.

    http://www.youtube.com/watch?v=IBHIb_uERWI

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