Al finalizar la fecha anterior, el contexto futbolístico expresaba su disconformismo sobre el rendimiento arbitral, registrando marcadas dudas en la elección de los pitos para los partidos más importantes- a priori definitorios- de ambos torneos.
Tal como vengo marcando en mis columnas, el nivel de los pitos a lo largo de los mismos fue bastante irregular. Pero en esta jornada, si bien los errores de fondo siguieron existiendo, los referees demostraron que vienen buscando revancha en el mejoramiento de sus arbitrajes. Lo cual es para resaltar, por lo que significa estar a tres fechas de terminar los campeonatos, con las promocionen y los descensos al rojo vivo.
Hubo dos partidos que se robaron todas las miradas: Rosario Central-River y San Lorenzo-Newell's. En ambos, las designaciones recayeron en árbitros que representan el presente-futuro del arbitraje argentino: Germán Delfino y Néstor Pitana. Y cumplieron.
Pero también aparecieron los encuentros no menos relevantes: Atl. Rafaela-Tigre y Boca Godoy Cruz, que fueron para la representación del presente-pasado: Alejandro Toia y Juan Pablo Pompei, respectivamente.
No obstante, quienes desentonaron en esta oportunidad, fueron algunos de los asistentes con jugadas muy puntuales relacionadas a los fuera de juego.
Rosario Central-River: Prueba superada
Germán Delfino, un árbitro con escaso cartel, sin un apellido de peso y con poca experiencia en partidos definitorios, cumplió con capacidad y responsabilidad en el partido entre dos de los candidatos al título.
El primer tiempo mostró un encuentro altamente friccionado, con jugadores nerviosos, que buscaron ganar bajo el popular latiguillo: "sea como sea". Por el contrario, a Delfino se lo vio sereno, controlado, tratando en todo momento de tranquilizar a los jugadores; y por ende, al juego mismo. Quizás esta postura, lo llevó a no mostrar alguna tarjeta amarilla más, que ameritó la primera parte.
El segundo tiempo fue totalmente distinto, donde quedó demostrado que la estrategia empleada fue la acertada, obteniendo la credibilidad suficiente por parte de los jugadores.
La jugada más importante del partido se le presentó a los 88m de juego, cuando Medina (Central) encaró al interior del área penal y un defensor de River le cruzó su pierna para disputar el balón. Medina cayó y todo Central reclamó penal; en cambio, Delfino sancionó correctamente al jugador local con tarjeta amarilla por simular. Preciso acierto del joven referee que cerró un arbitraje con buena cara hacia su futuro arbitral.
San Lorenzo-Newell's: mal anulado
Néstor Pitana mostró su nivel habitual. Se desenvolvió preciso en los fallos: definiendo muy bien las manos casuales de intencionales (coincido con él en definir como mano casual, la de Pérez para el primer gol de Newell's), y mostrando correctamente los límites disciplinarios, amonestando oportunamente en un partido con alto ritmo y volumen de juego, emocionalmente atrapante y de resultado cambiante.
Pero el buen rendimiento del Referee, fue interferido por la mala tarea de su Árbitro Asistente 1, Norberto Moyano, quien anuló mal el gol de Maximiliano Urruti por fuera de juego (con el partido 0-2), y señaló erróneamente el tiro de esquina, que derivó en el primer gol de San Lorenzo.
Boca-Godoy Cruz: Muy adelantado
Todo muy tranquilo para Juan Pablo Pompei en la Bombonera, donde los jugadores de ambos equipos no ofrecieron ningún tipo de inconvenientes para la conducción del match.
Lo que es llamativo y complicado de entender fue la distracción arbitral en la otorgación del tercer gol de Boca, con Mouche en evidente posición adelantada, conjuntamente con otros dos compañeros.
Los asistentes: cuesta abajo
Pese a que a lo largo del torneo tuvieron grandes y acertadas decisiones, los árbitros asistentes de los partidos clave estuvieron cuesta abajo y mostraron errores muy puntuales en esta fecha. A los anteriormente descriptos se suma en el partido entre Atl. de Rafaela- Tigre, el gol anulado a Ezequiel Maggiolo (Tigre) a los 4m cuando el partido se encontraba igualado en cero.
Por favor, Basta de muertes inadmisibles
Desde este espacio repudio absolutamente los hechos de violencia que derivaron en la muerte del simpatizante de Lanús. Los dirigentes deben urgentemente tomar decisiones con firmeza y accionar conjuntamente para quebrar con el protagonismo de los denominados barrabravas. El fútbol lo pide a viva voz. ¿Qué más deberá suceder?
