Andy Murray se quitó una mochila de encima. Después de caer en semifinales en los tres últimos años, el tenista escocés consiguió superar esa barrera, quizá más psicológica que tenística. Murray, de 25 años, derrotó en semifinales de Wimbledon al francés Jo-Wilfried Tsonga por 6-3, 6-4, 3-6 y 7-5
El actual número 4 del mundo logró lo que muchos de sus predecesores no consiguieron en más de setenta años y lo que tan solo los simpatizantes veteranos disfrutaron: ver a un británico en la final de Wimbledon. Tuvieron que pasar 74 años, desde que lo lograra Bunny Austin en 1938, para que Gran Bretaña tenga a uno de los suyos en la final del Grand Slam más tradicional del mundo.
De todos modos, el partido semifinal regaló una perla. Y un aficionado se robó las sonrisas y carcajadas en el estadio central del All England Club de Londres. "New balls, please! (¡Bolas nuevas, por favor!)" gritó luego de esta escena. Pasen y vean al pobre Tsonga.
