Andrea Paredes es un personaje especial dentro del ámbito del tenis. La chilena nació bajo el nombre de Ernesto, pero se sometió a una operación de cambio de sexo, hace más de diez años. Nacida en Chile, saltó a la "fama" en 2009, cuando participó en su primer torneo profesional: allí perdió en la primera rueda de la clasificación con la británica Nicola Slater por 6-0 y 6-0, en un certamen ITF que repartía 10.000 dólares, en River Plate. Su presencia, claro, está avalada por la Federación Internacional de Tenis.
Luego, en la semana siguiente, volvió a caer sin ganar un game, esta vez ante la argentina Bárbara Montiel por 6-0 y 6-0, en otro torneo con 10.000 dólares, en Capital Federal.
En 2005 se aprobó un nuevo reglamento de la ITF, con respecto a los transexuales. Allí se acepta que con ciertos requisitos un transexual podría jugar en el circuito femenino. Una de esas condiciones era haberse sometido a una operación interna y externa de cambio de sexo al menos dos años antes de participar en determinado certamen.
La página web oficial de la WTA indica que Paredes nació el 7 de abril de 1971, y que sus ganancias oficiales son de 882 dólares. En el sitio de ITF, su registro marca que disputó diez partidos entre clasificación y cuadros principales: todos con derrota, y dieciocho de esos veinte sets los perdió por 6-0. Los dos restantes, por 6-1.
Alguna de sus presencias despertaron cierta polémica, dado que una de ellas fue en el ITF Women's Circuit de Buenos Aires en 2011, que repartía 25 mil dólares en premios. Es decir, con un nivel de juego muy pobre logró ser invitada en el certámen más importante del tenis femenino argentino. Esto, porque el pedido de wild-card llegó a través de una empresa que era sponsor oficial, y en la que ella tenía un cargo importante. La polémica surgió a raíz de que varios indicaban que esa invitación debía ir a tenistas con cierta proyección.
El caso de Paredes no es el primero en la historia, ya que Renée Richards (en 1977) logró el derecho a jugar torneos femeninos gracias a la orden de la Corte Suprema de Nueva York. Allí, compitió durante cuatro años, en los que llegó a ubicarse número veinte del ranking mundial, e incluso disputar la final del dobles del US Open en 1977.
