El deporte nos regala una gran cantidad de postales del ser humano superándose a sí mismo y demostrando que el único límite es el impuesto por uno mismo. Al mismo tiempo, nos muestra la cara desagradable del límite de los atletas.
En la prueba de los 20 kilómetros de marcha se transmitió al mundo una imagen de las barreras que en algunas ocasiones cobran facturas a los deportistas de alto rendimiento. Se marchaban los últimos tramos de la prueba y el andarín ruso Valeriy Borchin sentía la presión de los chinos Ding Chen y Zhen Wang, y el guatemalteco Erick Barrondo, por lo que decidió soltar todo lo que tenía y jugársela por conseguir una medalla.
Sin embargo, el cansancio y el agotamiento pudieron más, y la cara de Borchin con los ojos perdidos denotó un total ahogo del marchista europeo. Los elementos médicos tardaron tiempo valioso para auxiliarlo, los minutos corrían y no aparecían la ayuda para resolver problemáticas como la que desafortunadamente vivió Borchin. Sin dudas, un gran error y una nota negra que dejó al descubierto huecos en la organización de Londres 2012. Afortunadamente no paso más que un gran susto y la revisión exhaustiva de la respuesta médica por parte del Comité Olímpico.
La jornada tuvo un final feliz para Latinoamérica, con la obtención de la primera medalla olímpica de Guatemala, a cargo de Erick Barrondo.
Mirá la penosa caída del ruso Valeriy Borchin.
