LONDRES (AP) — Nadie es eterno y todo lo bueno tiene que terminar algún día. Esa máxima fue más cierta que nunca el lunes para la rusa Yelena Isinbayeva, pero no así para Félix Sánchez.
En una jornada inolvidable para el atletismo de República Dominicana, el matusalénico Sánchez se burló de los años y conquistó su segundo oro olímpico en los 400 metros con vallas, minutos antes que su compatriota Luguelín Santos terminara segundo en los 400 planos.
Isinbayeva, en cambio, sufrió un impensable revés en el salto con pértiga —la disciplina en la que tiene todos los récords habidos y por haber y de la que era bicampeona defensora— y terminó tercera, detrás de la estadounidense Jennifer Suhr y la cubana Yarisley Silva.
A sus 30 años, parece que cae el telón de la era Isinbayeva. A 24 días de cumplir 35, parece que hay Félix Sánchez para rato.
El dominicano cronometró 47.63 segundos para repetir el oro que ganó hace ocho años en Atenas, curiosamente con el mismo tiempo que logró aquella noche en la capital griega en la que conquistó el primer oro olímpico de República Dominicana.
"Estoy luchando contra la edad y la juventud de atletas que corren muy bien", resumió Sánchez.
El estadounidense Michael Tinsley entró segundo, con 47.91, y el puertorriqueño Javier Culson, invicto esta temporada en la Liga Diamante y favorito antes del arranque de los Juegos, se quedó con el bronce con 48.10.
"Esto es producto de mucho esfuerzo, sacrificio, entrené demasiado", apuntó el dominicano. "Me sorprendí del tiempo porque fue el mismo que hice en Atenas. Eso era casi imposible de hacerlo".
Después de certificar su triunfo, Sánchez regaló uno de los momentos más emotivos de Londres: sacó de debajo del número en el pecho una foto suya con su abuela Lilian Peña, quien lo crió en San Diego y que murió hace cuatro años justo el día antes de su primera carrera en los Juegos de Beijing, donde fue eliminado en las preliminares.
Luego, en la ceremonia de entrega de medallas, el veterano de mil campañas estalló en un incontrolable llanto mientras se entonaba el himno dominicano apenas por tercera vez en unos Juegos Olímpicos. Y dos de esas veces ha sido gracias a él.
"Cuando llegué a la meta fue demasiado emocionante, pegué esta foto (en la que aparece abrazado con su abuela) abajo de mi número, para llevarla cerca de mi corazón", relató.
Quizás en Río 2016 se vuelva a entonar el himno gracias a Santos, un prometedor velocista que se colgó la medalla de plata con tiempo de 44.46.
El joven de apenas 18 años impresionó en Londres desde las preliminares, pero en la final no pudo con el remate del granadino Kirani James, otro adolescente de 19 años, que paró el reloj en 43.94. El trinitario Lalonde Gordon se quedó con el bronce.
El dominicano estalló de alegría luego de su carrera y relató que el triunfo de su compatriota Sánchez unos instantes antes lo inspiró en su carrera.
"Me dio más fuerzas" escuchar el himno, relató Santos. "Hoy me dijo (Sánchez) antes de venir (al estadio olímpico): 'Este es el año del atletismo dominicano, vamos a darle'''.
Para Isinbayeva, el resultado no puede haber sido peor.
La rusa, otrora imbatible en la pértiga, se derrumbó en sus dos últimos saltos y cedió la corona olímpica que ganó en Atenas 2004 y Beijing 2008.
"Estoy contenta que ya se terminaron las olimpiadas (para mí), porque han sido muy estresante", indicó la rusa, quien en los tres últimos años perdió sus títulos mundiales al aire libre y bajo techo.
"Este bronce me dice, 'Elena, no te retires', como planificaba hacerlo después de Londres".
La gran sorpresa fue la cubana Silva, quien logró la misma altura de 4,75 metros que Suhr, pero se tuvo que conformar con la plata por hacerlo en un intento más.
"Me siento feliz porque me he superado a mi misma y he logrado mi objetivo", apuntó Silva.
En las otras finales del lunes, la bielorrusa Nadzeya Ostapchuk se quedó con el oro en el lanzamiento de bala y la rusa Yuliya Zaripova se llevó el de los 3000 metros con obstáculos.



