La violencia parece no tener fin en el fútbol argentino y una vez más las barrabravas mancharon lo que sólo debería ser un espectáculo deportivo. Así como había sucedido hace aproximadamente dos semanas, cuando un enfrentamiento entre dos facciones de la hinchada de Lanús terminó con la vida de un simpatizante “granate” (además de un saldo de cinco heridos); ahora el deplorable episodio se imitó en Núñez.
Es que en la previa del encuentro que protagonizarían River y Boca Unidos (partido que culminó con triunfo del local por 2 a 1), dos grupos de violentos se enfrentaron en una de las tribunas (sería la Sivori baja y de comprobarse esto, podrían clausurar el "Monumental") y un joven de 21 años recibió una fuerte golpiza y fue apuñalado en el pecho. Rápidamente lo llevaron a la enfermería del estadio, pero ante la gravedad de su estado fue trasladado rápidamente al Hospital Pirovano.
Una vez allí, y pese a los intentos de los médicos por reanimarlo, la víctima perdió hoy la vida mientras estaba siendo intervenido quirúrgicamente. Fuentes de la investigación le confesaron a DyN que el fallecido fue identificado como Gonzalo Saucedo y tendría 21 años. De esta manera, el joven se convirtió en la víctima número 267 de la violencia en el fútbol.
¿Se terminarán alguna vez estos nefastos y repudiables hechos que protagonizan los violentos? El fútbol debe ser sólo un espectáculo para que las familias puedan disfrutar en paz, pero una vez más las barras tiran esas ilusiones por la borda y se adueñan de lo que para ellos es sólo un negocio.

