Belgrano sigue festejando su merecido triunfo sobre Boca, pero desde hace rato está en discusión su estilo. Ricardo Zielinski tiene un plan y lo puede llevar a cabo, algo dificilísimo hoy por hoy en el fútbol argentino. Convenció a los jugadores y el libreto le sirve para sacar resultados. Ellos se sienten cómodos. Y aunque cambien los futbolistas, la fisonomía no se modifica. Desde que regresó a primera en 2011, pudo tener algo de mejor juego cuando estuvo el Mudo Vázquez, aunque jugaba 4-4-1-1 y se movía con futbolistas de mayores características defensivas. Hoy, lo hace desde un 4-4-2 que casi nunca pierde el orden. Aunque hay partidos que juega con mucha intensidad (varias veces al límite, con 17 expulsiones en 48 cotejos), nunca se pone nervioso. Anteayer jugó igual en el 0-0 que después del gol de Silva.
Belgrano es dueño "mentalmente" de los partidos, además de sacar provecho al máximo a sus virtudes enfocándolas, al mismo tiempo, en los déficits del adversario. Nada lo inmuta. Ni un gol de Boca a los tres minutos. Ni un River desesperado en el Monumental. Ni un San Lorenzo que esté dispuesto a firmar el empate en Córdoba. Está agazapado y espera su oportunidad. Puede jugar al 0-0 sin ponerse colorado, como en la Bombonera, en el Apertura 2011, donde casi no cruzó la mitad de la cancha, pero en la mayoría de los partidos siempre encuentra un momento para lastimar. Trata de mantener la calma y seguir buscando en ataque, aunque sin salirse del libreto. También puede dar el golpe, como en la cancha de River o en la de Vélez. Así fue como les ganó a todos los grandes. Como local le cuesta más porque les saca un mayor rédito a los contraataques que a las jugadas elaboradas involucrando a cuatro o cinco futbolistas juntos. Pero cuando un rival le juega adelantado (como Boca anteayer), y sabe que mostrará lentitud para el retroceso (como Boca anteayer), a su juego lo llamaron. No le interesa tener más tiempo la pelota que el rival. Se preocupa en elegir bien las alternativas de pase cuando se hace de la posesión. Contra Boca fue del 40%, llegó 7 veces al área de Orion y anotó 3 goles. En el Inicial, el promedio de posesión del balón de Belgrano como visitante es del 42,6 %, pero tiene una eficacia alta. Suele convertir un gol cada 3,4 llegadas.
El jugador emblema es Guillermo Farré: puede hacer el mejor quite en el círculo central, pero después también se mueve con inteligencia y llega a definir al área rival como ante River (en la Promoción 2011), ante Boca (tras un centro atrás de Melano), con un remate desde fuera del área (ante Quilmes), picando para que le hagan penal (contra Godoy Cruz) o anotando frente a Tigre, con un gran cabezazo al ángulo (Clausura 2012). Siempre llegando desde atrás, pero con mucho criterio y capacidad de resolución.
Belgrano tiene un estilo aguerrido, sólido y con el que logra los objetivos. Les dificulta mucho los partidos a los rivales desde lo estratégico y ése es un mérito del DT y del plantel. ¿Juega bien? "No sólo lo vistoso es jugar bien", suele decir Zielinski. Y es cierto. Desde esta columna me permito reconocer los méritos de Belgrano, aunque su juego no me convence. Al fin y al cabo, el fútbol también es una cuestión de gustos.
14 de los 51 goles que hizo Belgrano desde su regreso a 1a. fueron de contra; 14 de jugada colectiva (5 de cabeza), 8 de pelota parada (3 de cabeza), 8 de penal, 5 con un remate desde afuera, 1 de tiro libre y 1 nacido desde un saque de arco.


