Una verdadera lástima que uno de los duelos más atractivos que depara el torneo, y que seguramente se repetirá en una instancia más decisiva, otra vez se viera opacado por un clima adverso. Pero como si se tratara de una señal divina digna de estos dos colosos, durante el lapso que definió al ganador y único puntero del Top 14, apenas perturbó una incipiente garúa. Hindú no brilló; sin embargo, el sol con el que concluyó el destemplado encuentro también salió para el club de Don Torcuato, que como acostumbra, ya mira a todos desde arriba. En una nueva aparición se lo notó afirmado en su juego y, sin una rotunda superioridad, evidenció signos de crecimiento y capacidad de resolución, su cuenta pendiente.
El Elefante pisó fuerte. Y justamente lo hizo dejando su huella en un terreno pesado y maltrecho. A partir de una defensa implacable con la que clausuró el centro de la cancha, y una gran tarea en lo táctico, llegó a un estado de solidez que el SIC no logró desmoronar y pasó airoso el denominado clásico moderno del rugby porteño entre los dos conjuntos que en la última década acapararon casi todo a nivel local y nacional. Ambos se midieron en igualdad de condiciones, líderes al comienzo de la quinta fecha, y el que mejor hizo pie prevaleció. "Difícil jugar, sí, pero le pusimos mucha actitud y mucho corazón. Además, fue clave ganar en las formaciones y marcar cuando pudimos, algo que nos estaba faltando", sintetizó Francisco Bosch los fundamentos de la inapelable victoria que, luego de la derrota en la etapa clasificatoria, igualó los cruces en la temporada, en vísperas de volver a verse más adelante.
Es cierto, Hindú tuvo un par de chances de try y precisamente terminaron en eso, una por etapa. Insólitas fragilidades en el line del bicampeón (lanzamientos parciales o erráticos a la cola) propiciaron la primera conquista del dueño de casa: tras un maul, previa captura de Guisasola, apoyó De la Fuente. Y el propio Bosch acabó siendo gravitante en un rendimiento sin tantas luces, al armar con su tocayo Díaz Bonilla un triple pasamanos para la acción que sentenció el pleito. El hermano de éste, Joaquín, acertó cada envío y además, con certeros y potentes derechazos, despejó el tibio peligro que amagó su rival.
"Mal día. No salieron las cosas. A mejorar en la semana", se excusó Benjamín Madero, el N° 10 de la vereda de enfrente. La razón es el adiós a una prolongada serie de nueve éxitos consecutivos y a su más baja producción de goleo en el año. El SIC, un equipo con cuatro tries de promedio por encuentro, solamente dispuso de un unipersonal de Rosasco, muy activo, en el inicio del segundo tiempo, pero su derrape fue neutralizado en el último instante. La incontable cifra de penalidades en el scrum y las intimidaciones por carecer de la pelota o no saber disponer bien de ella facilitaron una jornada gris. Lo más destacado para los de San Isidro fue la vuelta a la Primera del Puma Gonzalo Tiesi, que ingresó a los 31 minutos del segundo tiempo por López Mañán.
Hindú se adapta, avanza y no cede. Se subió a lo más alto del podio. Aún es prematuro ser merecedor del oro; en el barro, no obstante, demostró que lo que cuesta, vale.
EL SUBCAMPEÓN PERDIÓ CUATRO DE CINCO ENCUENTROS
Alumni, sin respuestas
No encuentra respuestas. Alumni, el subcampeón de la URBA, está lejos de su nivel, de la potencia y el cuidado del in-goal que lo catapultaron a lo más alto. Ayer, en Tortuguitas, volvió a caer; esta vez fue sobre la hora ante San Luis. Suma cuatro derrotas en cinco encuentros. Demasiado para un equipo que pretende ser protagonista. Las condiciones aportaron escenarios distintos a la tarde. De una lluvia repentina al sol radiante, así se desarrolló el partido hasta llegar al momento más sublime de la tarde: el penal de Campodónico. Precisamente en ese instante, el minuto 42, las gotas comenzaron a caer de manera copiosa dificultando la visión del apertura, lo que agregó mayor dramatismo a la definición. Era un penal accesible, aunque la cancha estaba blanda. Las pulsaciones estaban en su máximo esplendor, la presión crecía porque de esa acción dependía la suerte del Marista. Era triunfo o derrota. Y ahí fue el N° 10, dejó atrás las dificultades y metió la pelota más importante de la tarde, que desató el festejo platense. Fue 17 a 15, luego de 12 años en ese reducto. "En ese penal sólo pensé en meterla por todo el esfuerzo que habían realizado los forwards", dijo Campodónico, el héroe. San Luis se llevó un triunfo enorme que lo invita a soñar.

