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    Se juega todo: Boca afronta una final que es vital para su presente y futuro

    SAN PABLO.- Nada volverá a ser lo mismo. Desde esta noche habrá un punto de inflexión en la historia de Boca. Quedará una huella. Un partido, un juego, 90 minutos de fútbol pueden resultar tan importantes en la vida de un club que permiten advertir que nada será lo mismo después del 4 de julio de 2012. Desde las 21.50, en esta ciudad que sólo sabe de vértigo y de gigantes de cemento perfectamente alineados, se comenzará a escribir un capítulo en el que todo puede suceder. Una historia que puede ser tan placentera como traumática. Se redactará uno de esos relatos en los que la entidad de la Ribera, ante Corinthians, tanto puede subirse por séptima vez a la cima de América, cumplir los sueños de Riquelme, coronar la carrera de Schiavi y espantar los fantasmas de Falcioni, como puede provocar que se corra el maquillaje y las imperfecciones queden al desnudo. Así de intenso, con una alta carga de tensión y presión. Esta noche, en el Pacaembú, Boca se enfrentará contra todos, incluso contra sus propias diferencias, esas que buscará capitalizar positivamente.

    Sabe el conjunto de Julio Falcioni que está ante el momento que imaginó, que buscó, que planificó cuando comenzó 2012. La igualdad 1-1 en la Bombonera lo trajo hasta aquí con la incertidumbre que implica definir la Copa Libertadores en suelo paulista. Conoce de las marcas que tiene por delante, quiere quedarse con la séptima corona continental de su historia y de esa manera igualar a Independiente como los dos equipos más ganadores del certamen. Boca logró los títulos de 1977, 78, 2000, 2001, 2003 y 2007 y esta noche cerrará su décima final en la Copa, un registro que le permitió alcanzar a Peñarol como los conjuntos que más veces estuvieron en la definición. Entienden también el contexto, que enfrente tiene a un rival que es la primera vez que está en este momento, ante semejante oportunidad, y que quiere darse el primer gusto de su historia.

    Pero para el plantel nada es más importante que esta competencia. Desde el discurso de Juan Román Riquelme sale el mensaje y recorrer todos los rincones del hotel Hilton Morumbí, donde se aloja Boca: "Quiero ganar mi última Copa Libertadores". Y el capitán de Boca, que busca atrapar su cuarto trofeo americano, sabe que sus deseos tienen un peso especial, tanto como su palabra, que sirvió para que Facundo Roncaglia haya podido viajar junto con el plantel hasta esta ciudad. Es que el defensor, al no conseguir que los dirigentes de Boca acordasen el pago de una póliza de seguro ante una eventual lesión en el juego de esta noche (ya tiene firmado un contrato por tres años con Fiorentina), no iba a viajar con el grupo porque el presidente Daniel Angelici le había comunicado al representante del futbolista, Claudio Curti, que no era necesario que se concentre y acompañe al plantel. Sin embargo, cuando esta determinación llegó a oídos de Riquelme y de Schiavi, los dos intercedieron para cambiar la decisión del presidente del club. Incluso, algunos hablan de que fue algo acalorada esa charla. "Facundo no va a jugar, viajó por pedido de sus compañeros. La póliza que nosotros pretendíamos era por si Facundo sufre alguna lesión y eso le impide ser contratado por otro equipo. Que, en ese caso, el seguro le permita recibir alguna indemnización", dijo Curti.

    Más allá de las cualidades, la experiencia y la tan mentada mística xeneize, se advierten señales difusas. Parece estar todo demasiado revuelto, aún cuando esta noche esté en juego poder levantar la Copa Libertadores una vez más. Este certamen comenzó con la tormenta de Barinas, que hasta empujó a Falcioni a querer renunciar a su cargo y en los últimos días se profundizaron las diferencias entre el grupo y el entrenador. Eso no es un detalle menor. Algunos tratos del entrenador para con los más jóvenes del plantel, más algunas determinaciones del DT en el armado del equipo para la Copa Argentina, ponen una cuota de incertidumbre. Incluso, las desavenencias con Schiavi y hasta la políticamente correcta convivencia con Riquelme, potencian las dudas.

    No será una final más, eso está claro. Esta noche en el Pacaembú habrá demasiado en juego. Boca sabe de qué se trata pelear contra las adversidades, le sobra experiencia en la materia. Conoce muy bien cómo es esta historia, eso de encontrar enemigos, aunque ese enemigo se refleje en el espejo. Deberá aniquilar todos sus complejos para volver a ser el rey de América. Argumentos le sobran y el hambre de sus hombres grandes, aún con sus diferencias, parece estar intacto.

    Sin gol de visitante; alargue

    A diferencia de las ruedas eliminatorias ya superadas, en la final no se toma el gol de visitante como una variante de desempate. Si hoy Corinthians y Boca vuelven a igualar, con o sin goles, habrá un suplementario de 30 minutos y, de ser necesaria, una definición por penales.

    "Falcioni va a seguir"

    Lo confirmó el presidente Angelici

    SAN PABLO (De un enviado especial).- Si bien tiene contrato hasta fin de año, no son pocas las dudas sobre el futuro de Julio César Falcioni en caso de que Boca no obtenga la Copa Libertadores. El presidente Daniel Angelici respaldó al entrenador: "Falcioni seguirá, gane o pierda la Copa. Esperemos que se le dé a Julio". Y aventuró cuál será el perfil del futuro técnico: "Cuando termine la era Falcioni, vendrá un DT de la camada que fue multicampeona". Angelici también dijo que conversará sobre la renovación del contrato con Schiavi, que quiere quedarse hasta diciembre: "Somos memoriosos. A los ídolos hay que cuidarlos. Le dije al Flaco que no se preocupe".

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