Lo llaman a su juego y responde con lo que mejor sabe hacer: certeros golpes de knock-out. Estudia a sus oponentes, minimiza las fortalezas de éstos y las explota en sus mejores virtudes para alzar el puño en alto con el regocijo de la victoria. No es para menos, sobre su cintura reposa el cinturón de bicampeón y, fecha a fecha, es sometido a un reto constante. Lejos de amilanarse, acepta el desafío. Le cede la iniciativa a quien tenga del otro lado, lo desgasta, lo lleva a exigirse al máximo, pero si el rival no marca la diferencia, será su perdición. Y ahí sí, espera el momento oportuno y lanza sus estocadas.
El SIC no le dio revancha a Alumni. O, mejor dicho, se la otorgó por cuarenta minutos. Volvieron a verse las caras luego de la épica definición de la pasada temporada y el conjunto de Tortuguitas tuvo todo a favor en un primer tiempo alentador. Con presencia en el line (buenos receptores Paz y Etchegaray) y complicando cada scrum ajeno, despojó al dueño de casa del elemento que da vida a sus intenciones: la obtención de la pelota. Sin embargo, y en contraposición con el encuentro de la jornada anterior ante Pucará, los Zanjeros, lúcidos y pacientes, tomaron recaudos en defensa. Tanto fue así que la visita recién rompió el cero casi a la media hora con el solitario try de Bianchi (penetración en potencia y fallido tackle de Scuderi, quien disputó el partido de Intermedia e ingresó en el primer equipo por una lesión de Serra en la entrada en calor). Y en el ínterin de un trámite alborotado, Alumni penó más por la amarilla a su conductor y capitán que el SIC por las dos que sufrió por sus propias licencias.
La inteligente manera de proceder del defensor del título y un parcial igualado lo enaltecieron tras el intervalo. Otra vez Madero (15 puntos) se erigió en verdugo y figura para comandar los dinamizados avances locales que aportaron cuatro deleitables conquistas, la de él, con redoble y aceleración, incluida. El elenco rojiblanco bajó la guardia y se retiró atestado de Boulogne, donde no puede desde 2001. El SIC se mostró imperturbable e hizo de su integridad y de su impulso, un culto. Le alcanza para sumar nueve éxitos en fila, ser líder de la etapa en la que mejor se desenvuelve, y aguarda a Hindú, su próximo adversario, con quien comparte la cima, un verdadero cruce de pesos pesados.
De la fiesta a la cancha
Anteanoche, Gonzalo Tiesi, quien regresó al SIC este año después de su paso por el rugby europeo y ya disputó algunos partidos, contrajo matrimonio y celebró su fiesta en el predio de La Rural. Parte del plantel y el cuerpo técnico estuvieron invitados y los jugadores, muchos de ellos titulares ayer, se acostaron tarde aunque, inmunes, siguieron de festejo por el triunfo y el liderazgo.
oviedo, la bandera de la plata
Liderados por su medio-scrum Francisco Albarracín, los forwards platenses fueron ganando la batalla de los delanteros y a partir de eso elaboraron la victoria con que La Plata postergó al difícil San Cirano. Una vez más su figura fue el octavo Gonzalo Oviedo, estandarte de cada arremetida.
san luis: campodónico y tackle
San Luis se repuso de la caída en el clásico con La Plata y golpeó fuerte a Newman, que venía bien. El local hizo diferencias en el segundo tiempo por la puntería de Juan Campodónico (2 drops) y el sacrificio y la inteligencia al marcar y tacklear. La victoria lo pone otra vez en la pelea por los playoffs.
éxito imprescindible en el sur
El CASI llegó a Longchamps con una urgencia: ganar tras tres caídas y no ceder más terreno. Con orden e ímpetu y la vuelta del virtuoso Panichelli (22 puntos), halló los puntos débiles de un Lomas que luchó con sus forwards los 80 minutos. Los 8 tries dejaron en claro que ambos deberán mejorar en defensa.

